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“«Se mantiene conversaciones»: el caso de la pasiva impersonal no concordada”

      La lengua ofrece la posibilidad de expresar un mismo proceso con estructuras que presentan diferente organización sintáctica. Por ejemplo, las oraciones impersonales con “se” (Se busca a los culpables), que contrastan con las oraciones pasivas reflejas (Se hacen fotocopias). Como se puede apreciar, el pronombre se sirve para formar dos tipos de construcciones que, aunque tengan en común el hecho de no mencionar quién realiza la acción verbal, no deben confundirse. Las primeras carecen de sujeto y presentan el verbo en tercera persona del singular. Las otras se construyen con un verbo también en tercera persona pero que puede ser tanto singular como plural, pues concuerda con el sujeto paciente en número y persona. 

Los verbos transitivos (aquellos que se construyen con complemento directo) son los únicos que pueden generar ambos tipos de oraciones: bien una pasiva refleja, en la que el complemento directo no tiene preposición y se convierte en sujeto (Se reciben donaciones), bien una impersonal, cuyo complemento directo es de persona determinada, por lo que se forma con preposición, y sintácticamente se comporta como tal dentro de la oración (Se recibe a los invitados). Sin embargo, están documentados casos en los que el verbo permanece en singular incluso sin la preposición.

Según la normativa académica expresada en el  Diccionario panhispánico de dudas (DPD)² y, más recientemente, en la Nueva gramática de la lengua española³, esta “falta de concordancia” en la pasiva con se es más frecuente en el español meridional: «En los países del Cono Sur, se están extendiendo las construcciones impersonales con complemento directo de cosa, aunque su aparición es aún escasa en la lengua escrita4: “Es frecuente que se venda materias primas de baja calidad” (Fernández Chiti, Hornos [Arg. 1992]); en estos casos, la norma culta mayoritaria sigue prefiriendo la construcción de pasiva refleja: “A esa hora solo se vendían cosas de comer” (García Márquez Crónica [Col. 1981])» [DPD, p. 591].

Aunque el  DPD y la Nueva gramática de la lengua española desaconsejan la forma impersonal cuando el complemento directo denota cosa y, por el contrario, recomiendan en estos casos la pasiva refleja, en una búsqueda en CORPES XXI (Corpus del español del siglo XXI), que permite restringir el alcance según el número de verbos y sustantivos, pudimos recoger ejemplos de este fenómeno en países de todo el mundo hispánico, incluida España, en los que parece tan normal esta construcción que es admitida no solo en el registro periodístico, sino también en el académico:

                              «Al final del análisis se incluyen tres anexos, en los que se transcribe
                        
textos
 seleccionados provenientes de las memorias de las tres convenciones
                        
nacionales fiscales organizadas en México durante el siglo XX». [Serna de la
                        
Garza, José Manuel:  Las convenciones nacionales fiscales y el federalismo
                        
fiscal en México
. México D. F.: Universidad Nacional Autónoma de México,
                        
2004.]

                              
«Y esto no es así, ya que la mayoría de los casos son de origen viral y
                        
sólo  se requiere medidas generales». [Ojanguren, Silvia: «Temperatura alta,
                        
señal de alarma».  El Universal, México D. F.: 26.04.2004].

                              
«En la misma Depresión durante el Epipaleolítico ya  se documenta
                        
asentamientos
 al aire libre, el yacimiento de El Duende». [Crespo Santiago,
                        
Miguel Juan: «Arqueología del paisaje en la depresión de Ronda (Málaga)
                        
durante la prehistoria reciente».  Odiseo Revista de Historia. Málaga:
                        
Asociación Cultural ODISEO, 2001-04-22].

                              
«En Madrid capital  se produjo apagones en las zonas de
                        
Metropolitano y en Usera». [ La Razón. Madrid: Grupo Planeta, 2001-12-18.]

      Asimismo, se verifica la presencia de este rasgo en el español de la Argentina con índices de frecuencia de alrededor del ocho por ciento, como en el resto de los países (en oraciones en las que el pronombre se va seguido de un verbo en singular al que le sigue un sustantivo en plural):

                              «Poco a poco fueron tomando conciencia de que esa estación estaba
                        
en medio de una red de vías paralelas, totalmente abierta a la intemperie y
                        
que  no se veía luces de ninguna población cercana». [Martínez, Carlos
                        
Dámaso: «Saint Denis».  El amor cambia. Córdoba: Alción Editora, 2001].

                              
«Por unanimidad se verá si  se compra cigarrillos o yerba». [Clarín,
                        
21.01.2001].

      La Gramática descriptiva5 (en el capítulo firmado por Amaya Mendikoetxea) expone de modo muy completo los distintos análisis que la frase no concertada ha suscitado entre los gramáticos. Se detiene sobre todo en la explicación que de esta coexistencia ofrece elEsbozo6: “El paralelismo entre las oraciones impersonales y las construcciones pasivas no concertadas es también de naturaleza semántica, prevaleciendo en la oración concertada Se venden botellas el sentido pasivo y en la oración no concertada Se vende botellas el sentido impersonal activo con sujeto indeterminado. A las primeras las llama el Esbozo impersonales pasivas y a las segundas, impersonales activas, atendiendo a la forma (concordada o no) y al significado” (GD, p. 1677).

Según Mendikoetxea, la categoría de impersonales activas no es aceptable, puesto que para la autora son impersonales únicamente “aquellas oraciones en las que el objeto nocional de un verbo transitivo va introducido por la preposición a” (id.). Sin embargo, al igual que otros autores, reconoce también que el giro no concertado es, en la actualidad, una variante de las oraciones pasivas.

En resumen, la extensión del fenómeno, por un lado, y el largo debate que ha suscitado la existencia de una forma no concertada de la pasiva con  se, por el otro, son indicios ciertos de que no es un rasgo exclusivo de los países del Cono Sur (ni de ninguno de ellos en particular). Todo indica, en cambio, que se trata de un fenómeno general, minoritario pero muy documentado, frente al cual la normativa académica ha asumido, con el correr de los años, una postura prescriptivista que le ha impedido reconocer plenamente la alternancia, especialmente en España.

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1      «Se mantiene conversaciones con Fernando Iglesias, pero de momento no se ha llegado a un acuerdo». [Faro de Vigo. Vigo: farodevigo.es, 2001-03-28].
2      Real Academia Española - Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario panhispánico de dudas, Bogotá: Santillana, 2005.
3      Real Academia Española - Asociación de Academias de la Lengua Española, Nueva gramática de la lengua española, Madrid: Espasa Calpe, 2009.
4      Esta afirmación parece contradecir la conclusión a la que, sin ofrecer demasiados ejemplos, llegaba Vidal de Battini en 1949: “Las vacilaciones de concordancia entre pasiva refleja e impersonal solo se observan entre personas de cultura: Se vende terrenos / Se alquila casas / Se podía plantar árboles / Se siente fuertes gritos. Los hombres del pueblo y toda la gente en general dicen, con buen sentido: Se venden terrenos / Se alquilan casas / Se podían plantar árboles / Se sienten juertes gritos” (El habla rural de San Luis, p. 386).
5      Real Academia Española, Gramática Descriptiva de la Lengua Española, Madrid: Espasa Calpe, 1999.
6      Real Academia Española, Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, Madrid: Espasa Calpe, 1973.