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La Facultad de Filosofía y Letras y el Iibicrit-Conicet organizaron las Jornadas Internacionales «Literatura Española y Crítica Textual» el 27 y 28 de agosto, en homenaje al hispanista argentino.

AICA — La Facultad de Filosofía y Letras de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y el Instituto de Investigaciones Bibliográficas y Crítica Textual (Iibicrit-Conicet) organizaron el 27 y 28 de agosto las Jornadas Internacionales «Literatura Española y Crítica Textual», en homenaje al hispanista y filólogo argentino Germán Orduna, en el centenario de su nacimiento (1926-2026).
Las jornadas se desarrollaron en modalidad híbrida, en el Auditorio Monseñor Derisi del Edificio San Alberto Magno de la UCA (Avda. Alicia Moreau de Justo 1500, Puerto Madero), el jueves de 14 a 18 y el viernes de 14.30 a 18. Contaron con la participación de especialistas de la Argentina, España y los Estados Unidos.
Las exposiciones estuvieron organizadas en torno a tres ejes temáticos: Germán Orduna y la filología hispánica; Germán Orduna y la crítica textual; y Germán Orduna y la literatura española medieval.
El encuentro contó con el auspicio de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, la Academia Argentina de Letras, la Asociación Internacional de Hispanistas y la Associação Brasileira de Estudos Medievais.
Orduna nació en 1926 en San Martín, provincia de Buenos Aires. Se formó en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, donde comenzó a dar clases a los diecisiete años, y se graduó como Profesor de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 1952 viajó a Salamanca, donde se licenció en Filología Hispánica, y completó su formación con estudios de Romanística en Alemania.
De regreso en la Argentina, fue profesor de Literatura Española Medieval en la UBA e investigador del Conicet, donde fundó el Seminario de Edición y Crítica Textual (Secrit), antecedente del actual Iibicrit. En 1992 fue designado académico correspondiente en la Argentina de la Real Academia Española. Ejerció la docencia y la investigación hasta su fallecimiento en 1999.
Quienes trabajaron junto a él recuerdan, además de su rigor científico, una dedicación constante a la formación de jóvenes investigadores, a quienes transmitía no solo el método de la crítica textual sino también los valores que encontraba en su objeto de estudio predilecto: la épica del Cid Campeador […].
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