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La reserva y la simulación, presentes históricamente en culturas y estructuras de poder, permiten mantener el equilibrio en las relaciones interpersonales e institucionales.

Los amantes, de René Magritte. (Museo de Arte Moderno de Nueva York)
Infobae — Hay procesos que acontecen en los márgenes de la vida social, aunque son constitutivos de la misma. De tal forma, nuestro interés se concentrará en los secretos privados y en los secretos públicos, señalando para ambos casos cómo nos imaginamos operan las diversas estrategias de ocultamiento.
Indagaremos acerca de los motivos para mantener la reserva, el sigilo y, aun, la simulación en la vida privada y en la esfera pública, y acercarnos a la significación que se le puede asignar al secreto en la consolidación o el quiebre de los lazos personales y sociales.
¿Cómo quiere uno ser conocido? Desearíamos serlo a través de la imagen que uno ha construido de sí mismo.
Georg Simmel, que fue casi el único entre los clásicos de la sociología que prestó particular atención a dimensiones recónditas de la vida cotidiana, afirmaba que las relaciones humanas descansan en lo que saben unos de otros, y que el secreto es en el fondo una renuencia, no necesariamente una mentira, que el protagonista, el poseedor del secreto, lo realiza sobre los otros, pero también sobre sí mismo […].
Seguir leyendo el artículo del académico correspondiente de la AAL con residencia en Santiago del Estero Carlos Virgilio Zurita publicado en Infobae, el 22 de abril de 2026.
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