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Durante décadas anotó frases, lecturas, escenas e intuiciones en pequeñas libretas. En La cantera (Notas del tiempo), Santiago Sylvester [académico de número de la AAL] convierte ese archivo íntimo en un libro y reflexiona sobre el oficio de escribir, el paso del tiempo y la curiosidad como motor de la literatura.

Daniel Medina, en La Gaceta — Durante años Santiago Sylvester llevó libretas en los bolsillos, anotó frases, escenas, lecturas, ocurrencias. No para construir un libro, al menos no de manera inmediata, sino para no perder aquello que la memoria deja escapar. La cantera (Notas del tiempo) nace de ese gesto casi doméstico: abrir los cuadernos, volver sobre ellos y descubrir que, entre apuntes dispersos, también había una forma de autobiografía. No la de los hechos, sino la de una mirada.
En esta conversación, Sylvester habla de la memoria y del olvido, de la escritura fragmentaria, de los libros que cambian con los años y de la obstinación de seguir escribiendo sobre papel cuando casi todo parece haber migrado a una pantalla. Pero, sobre todo, habla de la curiosidad. No como una virtud, sino como una manera de estar en el mundo. En sus respuestas no hay afán de cerrar los asuntos. Hay, más bien, una desconfianza hacia las conclusiones definitivas y la intuición de que la literatura empieza, casi siempre, donde terminan las certezas.
La cantera reúne apuntes escritos a lo largo de muchos años. ¿En qué momento sintió que esas notas dejaban de ser un archivo personal para convertirse en un libro?
No recuerdo haber tenido un momento clave para esto, sino que fue llegando de a poco, unas ciertas ganas de revisar la trastienda; y encontré que, aún en su precariedad, podía valer la pena descorrer la cortina y ver qué hay detrás.
En el prólogo usted afirma que «toda vida es desarreglada mientras se la va viviendo». ¿Cree que escribir sirve para encontrar un orden o simplemente para aceptar ese desorden?
Esa frase es más o menos una constatación. Vivimos con apetencias, necesidades y proyectos, que unas veces se cumplen y otras no, y que son hasta contradictorios; todo eso es bastante desordenado; pero los recuerdos ya tienen un cierto orden, y nosotros mismos nos encargamos de darles sentido.
El libro mezcla citas, recuerdos, observaciones y ocurrencias. ¿Qué le interesa de esa escritura fragmentaria frente a la idea de una obra más lineal o sistemática?
Me gusta precisamente que no sea sistemática, que no se dirija hacia una conclusión. Creo que en eso hay, o puede haber, una cierta frescura, como mostrar los gérmenes de cosas que tal vez sucedieron.
Usted define estas notas como una «cantera» de donde pueden surgir poemas, cuentos o ensayos. ¿Diría que toda su obra nace primero de la anotación antes que de un proyecto preconcebido?
No toda mi obra, pero sí mucha. Yo he andado años con libretas en el bolsillo porque la memoria no es infinita y necesitaba anotar; de esa manía surgió muchas veces algo menos efímero, o que pretende un resultado: un poema, un cuento, un ensayo. Las anotaciones no son precisamente un resultado sino un apunte en tránsito, y eso es lo que recogen en esas libretas […].
Seguir leyendo la entrevista en La Gaceta.
- VIDEO: La presentación del libro en la Casa de Salta, en el canal de Barnacle
En Noticias Día por Día, la crónica del acto: «Cálida presentación de La cantera, de Santiago Sylvester», por Sebastián Jorgi.
- VIDEO: El acto de presentación, en el canal Tuna TV
- VIDEO: Santiago Sylvester / Ciclo Espías Rusos (Biblioteca Nacional)
Lectura del autor de La Cantera (Notas del Tiempo) en la Biblioteca Nacional, en el Ciclo de Espías Rusos que coordinan Pilar Sanjurjo y Misael Castillo.
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