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SU DISCURSO DE APERTURA DEL ACTO EN HOMENAJE A RICARDO GÜIRALDES
«Don Segundo Sombra», por Rafael Felipe Oteriño

 


Con la lectura de esos primeros renglones de Don Segundo Sombra, he querido que sea el propio Ricardo Guiraldes quien dé apertura al acto en el que la AAL celebra los cien años de su obra mayor.

Destaco y agradezco la presencia de familiares del escritor, de la delegación de autoridades de la municipalidad de San Antonio de Areco que viajaron especialmente, y de todos los presentes que nos acompañan en la celebración.

Una mesa de lujo, integrada por académicos y escritores invitados, expondrá sobre la obra.

— Ivonne Bordelois: autora del insoslayable Genio y figura de Ricardo Guiraldes.
— Jorge Dubatti: nuestro académico especializado en historia y teoría teatral.
— María Minellono: titular, durante décadas, de literatura argentina en la Univ. Nacional de La Plata.
— Santiago Sylvester: poeta y académico, quien nos hablará de Guiraldes/poeta.
— Alicia María Zorrilla: académica y lingüista, y una de las principales estudiosas de la obra.


Don Segundo Sombra cierra el ciclo de la literatura de la pampa. Con el Martín Fierro de Hernández (1872, 1879) y el Santos Vega de Obligado (1885) describe dimensiones espirituales del país: la familia, el desierto, la soledad, el exilio, los conflictos con el orden convencional, el culto a la amistad, la libertad, el lirismo del paisaje.

— Después de dar consejos a sus hijos, Martín Fierro se reúne con ellos y con el hijo de Cruz, se hacen una promesa (cuyo secreto no es revelado), cambian de nombre y se dispersan a los cuatro vientos.

— El payador Santos Vega es derrotado por el progreso, personificado por el diablo, pero su guitarra continúa sonando en el crucero de un pozo.

— Al concluir Don Segundo Sombra, el gaucho Sombra y Fabio Cáceres marchan campo afuera y se despiden. El joven, que de reserito huérfano ha devenido a estanciero, ve alejarse al paisano -primero al tranco, luego al galope-, hasta que se convierte en un punto lejano. Pronuncia, entonces, una de las frases más emotivas de la literatura argentina: “Me fui para las casas. Me fui, como quien se desangra”.

En realidad, nada termina. Uno vuelve a las casas y el otro se hunde en la llanura. Mimetizados con el paisaje, ya urbanos, ya rurales, prestan sus arquetipos para dar lugar a la literatura argentina que se ha venido escribiendo hasta nuestros días.

Se cierra con ellos la literatura de la pampa, pero se afianza la figura del gaucho como categoría mítica y, a su vez, los perfiles, los conflictos y las historias de un país que cambia.

«Don Segundo lo hemos escrito entre todos», le dirá Guiraldes a su amigo Valery Larbaud. Cabe atribuir a Don Segundo Sombra la categoría de un clásico de la literatura argentina. El que —según la definición borgeana— las generaciones de los hombres «leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad».

Rafael Felipe Oteriño, presidente de la AAL.

Discurso pronunciado el 10 de junio de 2026
en el acto de la Academia Argentina de Letras en homenaje a Ricardo Güiraldes
y a su novela rural Don Segundo Sombra,
en conmemoración del centenario de su publicación, en mayo de 1926.


 


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