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En el año 2001 concurrí a la Universidad de París X, Nanterre, para presentar los originales de un trabajo crítico-filológico sobre la poesía de Almafuerte, ante el Comité Científico Internacional de la Colección Archivos. Antes de dar comienzo al proceso de evaluación, los investigadores Amós Segala y Paul Verdevoye me preguntaron qué estaba sucediendo en mi país con la inclusión de Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, en los Programas de algunas cátedras de Literatura Argentina.
Recordemos que Paul Verdevoye había coordinado el equipo encargado de publicar, en esa colección, la primera y la segunda edición de Don Segundo Sombra, en los años 1988 y 1996 respectivamente, y había delegado la escritura de las Palabras Liminares y el texto de la contratapa del citado volumen, en el escritor Ernesto Sábato. Una lectura de ambos materiales paratextuales nos permite inferir que mis evaluadores estaban en pleno conocimiento de los reparos que se le hacían entonces a Don Segundo, y que las opiniones de Sábato reproducían, como espejos, sus propios puntos de vista. Cito:
«Un crítico argentino, que pretende utilizar a Marx como maestro, sostiene que el Don Segundo Sombra de Güiraldes no existe, que es apenas la visión que un estanciero tiene del antiguo gaucho de la provincia de Buenos Aires; lo que es más o menos como acusar a Homero de falsificador, porque exhaustivos registros llevados a cabo en las montañas calabresas y sicilianas no han dado con un solo cíclope».
La formulación de aquella pregunta, que dadas las circunstancias recibió una respuesta bastante escueta de mi parte, necesitó la decantación reflexiva de casi veinte años para plasmarse en la escritura del capítulo «Nuevas lecturas de Don Segundo Sombra», incluido en el ensayo de mi autoría El campo y sus representaciones literarias. Estrategias político-ideológicas en la apropiación y selección de sus significantes […].
Leer el discurso completo de María Minellono, pronunciado el 10 de junio de 2026 en el acto de la Academia Argentina de Letras en homenaje a Ricardo Güiraldes y a su novela rural Don Segundo Sombra, en conmemoración del centenario de su publicación, en mayo de 1926.


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