| |
Una investigación de Martín Hadis presenta testimonios y aventura hipótesis alrededor de la relación entre el guionista Héctor G. Oesterheld y el autor de El Aleph.

Página de El eternauta, historieta escrita por H.G. Oesterheld y dibujada por Francisco Solano López
Clarín — Nacida por entregas en la revista Hora Cero semanal, la historieta El Eternauta (1957-1959), con dibujos de un joven pero ya experimentado Solano López, conoció el éxito en todos los formatos posibles: revista y álbum, blanco y negro y color, ediciones baratas y otras cuidadas. También le tocó convertirse en botín político, no a causa de sus cualidades artísticas sino del trágico vínculo de su guionista, Héctor Germán Oesterheld, con Montoneros. Por obediencia ideológica, aun quienes nunca en su vida la habían leído afirmaban que era una obra maestra. Un límpido y tardío prólogo del guionista, y aquella frase del «héroe colectivo», invitaban a leer la obra como alegoría. La insistencia en lo del «héroe colectivo» era un poco absurda, porque en todas las distopías el héroe es colectivo, con excepción de Soy leyenda, de Richard Matheson, cuyo tema es la soledad del héroe.
Martín Hadis no se acerca a la historieta por ningún apremio político sino por interés en la ciencia ficción. Ya se había ocupado antes de los dos protagonistas de este libro. Había dedicado un volumen a los ancestros de Borges (Literatos y excéntricos), había estudiado su lápida en el cementerio de Ginebra (Siete guerreros nortumbrios) y fue editor de conferencias de Borges y de un volumen que recoge los recuerdos de su madre, Leonor Acevedo. En cuanto a Oesterheld, Hadis publicó en colaboración con Mariano Chinelli Más allá de Gelo, valiosa antología de los cuentos del guionista.
El propósito de este libro es audaz: vincular a Borges con El Eternauta. Recuerdo una sola mención al género de la historieta en la obra de Borges, y es una vaga alusión al Krazy Kat de George Herriman en una crítica de cine. Hadis busca «hermanar» a Borges y a Oesterheld a través de las coincidencias: un colegio en común (el Manuel Belgrano, que los dos frecuentaron brevemente), un antepasado que se pierde en el fondo de los tiempos, cierto lazo familiar con la ciudad de San Nicolás. Hadis suma las lecturas comunes a su colección de coincidencias: Homero, H. G. Wells, Daniel Defoe y H. P. Lovecraft, que gravitaron, afirma el autor, en la construcción de El Eternauta.
El especialista en ciencia ficción Pablo Capanna había señalado con agudeza dos influencias fundamentales en la aventura de Juan Salvo: el clásico Amos de títeres, de Robert Heinlein, y una olvidada fantasía del periodista argentino Ignacio Covarrubias, «Saturnino Fernández, héroe», publicada en la revista Más allá en 1955. En sus páginas, una nevada venenosa caía sobre Buenos Aires. Uno de los descubrimientos de Hadis: Oesterheld y Borges se conocieron en 1967, en los encuentros de la recién inaugurada Sociedad Argentina de ciencia ficción […].
Seguir leyendo el artículo del académico de número de la AAL Pablo De Santis publicado en Clarín, el miércoles 17 de junio.
|
|