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A cuarenta años de su muerte,
la Academia homenajeó a Jorge Luis Borges

 


Santiago Kovadloff y Javier Roberto González en el acto
de homenaje a Borges en la Academia Argentina de Letras.
Crédito: Hernán Zenteno - La Nación.

La Academia Argentina de Letras realizó, el jueves 28 de mayo, a las 17, su Homenaje a Jorge Luis Borges, en conmemoración del cuadragésimo aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 14 de junio de 1986.

Los oradores del acto, celebrado en el Salón Leopoldo Lugones de nuestra sede (Sánchez de Bustamante 2663, Ciudad de Buenos Aires), fueron el vicepresidente de la Academia, Santiago Kovadloff, quien pronunció las palabras de apertura y también las de cierre con una lectura de poemas de Borges, y el académico de número Javier Roberto González, quien disertó sobre «El libro de arena y la obra total de Jorge Luis Borges».



La Nación: «Lecturas en homenaje a Borges,
en la Academia Argentina de Letras, a cuarenta años de su muerte»

La Nación — A cuarenta años de la muerte de Jorge Luis Borges, la Academia Argentina de Letras realizó en la tarde del jueves 28 de mayo un homenaje al escritor argentino con conferencias, lecturas y evocaciones en torno a su obra. La actividad comenzó a las 17 en la sede de Sánchez de Bustamante 2663, con entrada gratuita, y recuperó tanto el vínculo institucional de Borges con la Academia —a la que se incorporó en 1956— como algunas de las ideas centrales que atravesaron su literatura. Entre los asistentes estuvieron Antonio Requeni, Alicia María Zorrilla, el Secretario general de la AAL Pablo Adrián Cavallero, Santiago Sylvester, Hilda Rosa Albano, Javier Roberto González, Eduardo Álvarez Tuñón, Alejandro Parini, Sofía Carrizo Rueda, Andreína Adelstein, Rafael Spregelburd y Ángela Pradelli.

El encuentro contó con palabras de apertura y cierre del escritor, académico y vicepresidente de la AAL, Santiago Kovadloff, quien retomó un texto suyo escrito originalmente en 1993 para la presentación de una reedición facsimilar de Fervor de Buenos Aires, el primer libro publicado por Borges en 1923. Esa intervención, concebida como una «carta a un viejo poeta», propone una reflexión íntima y filosófica sobre la singularidad de Borges, su relación con el lenguaje y el lugar excepcional que ocupa en la literatura argentina.

«Solo los hombres como usted —y no los hombres como yo— son verdaderamente mortales», escribió Kovadloff. «Los hombres como yo somos eternos. Nada esencial nos distingue a unos de otros y, generación tras generación, nos sucedemos asegurando, con la terca monotonía que a todo le imprime nuestra irremediable trivialidad, la subsistencia tenaz de un prototipo: el del hombre sin relieve».

Más adelante, el escritor definió la excepcionalidad como una irrupción contra la costumbre: «Lo grande siempre es momentáneo. Un lapsus contundente de lo natural y lo constante. Lo grande es infrecuente. Nunca una rutina». Y agregó: «Lo grande es único como un verdadero amor y usted ha sido grande y por ello su muerte fue real».


La apertura del acto estuvo a cargo del vicepresidente de la Academia, Santiago Kovadloff.
Crédito: Hernán Zenteno - La Nación.

El homenaje incluyó también una exposición del académico Javier Roberto González titulada «El libro de arena y la obra total de Jorge Luis Borges», centrada en uno de los libros más emblemáticos del autor de El Aleph. La jornada concluyó con una lectura de poemas de Borges: El mar, Las cosas, Arte poética y A Johannes Brahms.

En su texto, Kovadloff vuelve una y otra vez sobre la relación entre Borges y Buenos Aires, una ciudad que el escritor convirtió en escenario mítico y metafísico. «Su obra ha hecho de Buenos Aires una metáfora más de lo universal», afirma. También reflexiona sobre el modo en que Fervor de Buenos Aires contenía ya las obsesiones y búsquedas que atravesarían toda la obra borgeana.

«Leyéndolo, usted verifica, con indisimulada perplejidad, que ese muchacho de mano más que vacilante ya había trazado el orbe esencial donde vendrían a florecer todos sus dilemas y desasosiegos de escritor», sostiene. Para Kovadloff, incluso en esos poemas tempranos ya aparecía «su manera sustantiva de ver», aquella que le permitió escribir sobre la pampa como «el único lugar de la tierra donde puede caminar Dios a sus anchas».

La intervención recupera además otra de las imágenes recurrentes asociadas a Borges: la ceguera. «He pensado también con frecuencia que su ceguera fue la piadosa ofrenda que nos hizo el destino para que nadie entre nosotros advirtiera que por nuestras calles y por nuestro tiempo marchaba un hombre que todo lo veía», escribe Kovadloff.

Hacia el final de la carta, el autor insiste en la idea de Borges como figura irrepetible dentro de la tradición literaria occidental. «Hay un antes y un después de Aristóteles; un antes y un después de Galileo Galilei. Hay un antes y un después de Mozart y de Sigmund Freud. Y hay, créame, un antes y un después de usted, Borges».

El homenaje en la Academia Argentina de Letras se realizó pocas semanas antes del aniversario exacto de la muerte del escritor, ocurrida el 14 de junio de 1986 en Ginebra. «Hubo aquí un hombre llamado Jorge Luis Borges», concluye Kovadloff en uno de los últimos pasajes de su texto. «Un hombre que, como tantas veces dijo usted, nunca supo quién era. Nosotros, en cambio, bien sabemos que por obra de su genio usted fue por todos nosotros».

Fuente: La Nación.


El académico de número Javier Roberto González
disertó sobre «El libro de arena y la obra total de Jorge Luis Borges».
Crédito: Hernán Zenteno - La Nación.


Exhibición de primeras ediciones de libros de Borges


La Biblioteca Jorge Luis Borges de la AAL participó del Homenaje a Borges con la exhibición de primeras ediciones de libros de poesía, cuento y prosa del célebre escritor y miembro de la AAL, cuyo nombre distingue a nuestra Biblioteca.


Jorge Luis Borges en la Academia Argentina de Letras


Jorge Luis Borges (de espalda) en su recepción pública
como miembro de la Academia Argentina de Letras, en 1962.
Crédito: Archivo General de la Nación.

El cuentista, poeta, ensayista y traductor, de los escritores más trascendentales de la literatura argentina y universal del siglo XX, fue académico de número de nuestra Institución desde el 28 de diciembre de 1955 hasta su muerte.

Jorge Luis Borges ocupó el sillón «Dalmacio Vélez Sársfield», en el que anteriormente habían estado J. Alfredo Ferreira y Juan Álvarez, luego estuvieron Jacobo Kogan, Adolfo de Obieta y Horacio Reggini y hoy está Alejandro Parini.

Su recepción pública fue en 1962. Aquí, en el Boletín de la AAL N.os 105-106 de julio-diciembre de 1962, los discursos de aquel acto, en el que el académico Arturo Capdevila habló sobre el homenajeado y en el que Borges dio su discurso de incorporación.

En 1986, año de su muerte, se publicaron artículos en su homenaje en el Boletín de la AAL N.os 199-200 de enero-junio —escritos por Alicia Jurado y Amelia Sánchez Garrido— y en el de los N.os 201-202 de julio-diciembre —por Jorge Calvetti—.


Artículos de Jorge Luis Borges en nuestro Boletín de la Academia Argentina de Letras


Jorge Luis Borges en su despacho de la Biblioteca Nacional (en Calle México 564), en 1971.
Crédito: Getty / Eduardo Comesaña.

 


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