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El escritor español presentó en la sala José Hernández colmada —en La Rural, Predio Ferial de Buenos Aires en el marco de la 50.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires—, su novela Misión en París, la nueva aventura de su célebre espadachín. Lo acompañó el escritor, periodista y académico de número Jorge Fernández Díaz.

Un diálogo entre amigos: Arturo Pérez-Reverte y Jorge Fernández Díaz.
Crédito foto: Santiago Filipuzzi.
Cecilia Martínez, en La Nación — Arturo Pérez-Reverte presentó Misión en París (Alfaguara), el regreso del capitán Alatriste tras catorce años de espera, en una conversación con Jorge Fernández Díaz que ya es un clásico de la Feria del Libro. Ante más de quinientas personas y con colegas como Eduardo Sacheri entre el público en la sala José Hernández, el escritor y su par argentino hablaron de literatura, el paso del tiempo, las guerras, los remordimientos, Malvinas y el porvenir de una civilización que, para el autor español, avanza hacia el colapso.
«Ya es una vieja tradición que tú y yo nos juntemos aquí», soltó Pérez-Reverte al ser recibido en el escenario, entre aplausos. Fernández Díaz le dio la bienvenida con una primera mención al libro: «Después de mucho años, cuando parecía que su mítico espadachín ya lo había dado todo, el autor volvió con sus libros y documentos del Siglo de Oro español y escribió como si no hubiera pasado el tiempo».
Para dimensionar el fenómeno, el escritor argentino recuperó una definición del filólogo Alberto Montaner, especialista en aquel período histórico, quien sostuvo que Alatriste ingresó al linaje reservado a los grandes mitos literarios españoles: el Cid, la Celestina, Don Juan y Don Quijote. «La aseveración es asombrosa pero no exagerada; aunque el carácter contemporáneo del padre de la criatura tiende injustamente a relativizarla: ¿cómo va a resultar un mito clásico español este espadachín de ficción si su autor es de carne y hueso, camina por las actuales calles de Madrid y de Buenos Aires y sale todos los años en la radio y en la tele?».
La saga cuenta con millones de ejemplares vendidos, adaptaciones cinematográficas, juegos, circuitos culturales. Sin embargo, volver a ese universo después de tanto tiempo implicaba para su creador un desafío: «Había lectores que decían: ‘Usted prometió’. Y se cumplían 30 años, pero, ¿era capaz de reencontrarme con esos personajes? Yo ya no era el mismo». Sin embargo, se puso a ello y fue como encontrarse «con viejos amigos en una taberna», lo cual, según dijo, lo llenó de felicidad […].
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