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Escritora y librera, fue distinguida por El fino arte de crear monstruos. Es una novela que recrea la vida en un pequeño pueblo del interior argentino. A través de la mirada de una niña, la autora mezcla memoria personal, amistad y episodios extraordinarios del paisaje rural.

Inés Hayes, en Clarín — Cuando la escritora argentina Silvana Vogt recibió la noticia de que su novela El fino arte de crear monstruos (H&O Ediciones), que transcurre en el pueblo cordobés de Morteros, había ganado el Premio Finestres necesitó que alguien la pellizcara para asegurarse que no estaba soñando. «Sentí incredulidad primero y satisfacción después. El jurado del premio está compuesto por escritores que admiro. María Negroni, Laura Fernández, Giussepe Caputo, Andrés Barba y la scout literaria Camila Enrich. Saber que ellos habían elegido mi novela como la mejor del año fue un impacto muy grande», contó a Clarín desde San Just, en las afueras de Barcelona, donde vive hace más de 20 años.
Los Premios Finestres, impulsados por la Fundación Finestres en Barcelona, nacieron hace casi una década para premiar obras de escritores latinoamericanos y españoles, escritas tanto en castellano como en catalán y, además de otorgar veinticinco mil euros, proporciona un mes en la Residencia de Escritura de la Fundación en SaniĆ , y la librería Finestres, que tiene la programación más importante de la región, propone al libro ganador como destacado por un año.
«Uno va a la facultad de abogacía y se recibe de abogado, pero no va a la facultad de escritores y al cabo de cinco años tiene el título. Para mí este premio es una legitimación, una puerta abierta, una palmada en la espalda por parte de grandísimos autores que me formaron como lectora y escritora y que, bendiciendo el libro ya escrito, me dan un plus de confianza para el camino hacia delante», explica la autora.
[…] La escritora explica que el jurado lee todo lo que se publica durante el año y elige diez novelas candidatas a mejor novela del año. En la lista estaba, entre otros, Pedro Mairal. «Luego, escogen tres de esos diez, que son los que quedamos en la terna final. Este año estaba Tamara Silva, una escritora uruguaya muy buena y joven; Celso Castro, escritor español con una trayectoria importantísima y yo. El año pasado ganó otro argentino: César Aira. Y hace cuatro o cinco años ganó Camila Sosa Villada. Conmigo, somos tres argentinos los que ganamos el premio Finestres. Es una barbaridad, porque hace menos de diez años que se concede», detalla […].
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