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PUBLICACIÓN FUERA DEL CATÁLOGO DE LA ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS.
EN VENTA EN LIBRERÍAS.
Reedición de Piedra infinita, el vanguardista poema publicado en 1942
por el poeta mendocino Jorge Enrique Ramponi (1907-1977), con ilustraciones de Carlos Alonso y un detallado estudio del académico correspondiente, con residencia en Mendoza, JAIME CORREAS, publicada por la familia Zuccardi.

Luis Ábrego, en Memo — Días atrás, fruto del encuentro espontáneo o acaso de la inmanencia de palabras que funcionan como topografía literaria para cófrades, apareció en mis manos Piedra infinita, el desbordante poema de largo aliento de Jorge Enrique Ramponi (1907-1977), tal vez el más admirado poeta mendocino aunque no por ello, el más reconocido.
«Piedra es piedra:
aleación de soledad, espacio y tiempo,
ya magnitud, inmemorial olvido».
En un habitual intercambio de razones, curiosidades y pequeñas obsesiones que se disparan alrededor de los libros y los escritores, Jaime Correas me acercó un ejemplar de la interesantísima edición bilingüe (traducción de Andrew Graham-Yooll) que hizo la familia Zuccardi en 2025, que además incorpora un contundente estudio de nuestro hoy miembro de la Academia Argentina de Letras y un puñado de ilustraciones del gran maestro Carlos Alonso.
«Pero la bestia mineral embiste al sueño.
El frío aliento que sopla su célula,
su faro de hielo, su mano de escarcha, apaga mi aura pura.
La piedra pierde en mí su maroma de lágrimas».
Se trata de una cuidadísima manufactura con prólogo de Sebastián Zuccardi que marida la razón poética con el arte de los viticultores, todos nutridos no sólo del mismo paisaje sino también de semejante terroir. La Cordillera de los Andes es el telón de fondo, pero también el escenario para la creación literaria y la magnificencia de los vinos de esta tierra. «Se dice que los poetas no inventan los poemas, sino que ya existen en alguna parte y el poeta sólo los descubre», dice allí Sebastián. Y agrega: «Piedra infinita conjuga el instante y la pequeñez ante la infinitud de la piedra (…) No es asunto de azar que una de nuestras fincas en el Valle de Uco tome este nombre como propio». Tal vez, apenas sea justicia poética.
«Piedra infinita se trata de una obra única y originalísima, como un gran vino, uno de esos irrepetibles...», compara Jaime, para más coincidencias […].
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