| |

Angela Pradelli, ganadora del Premio Clarín de Novela 2004. Archivo Clarín.
Daniela Pasik, en Clarín — […] En la charla, que sucedió después del cóctel, Pradelli cuenta que, durante muchos años, «cuando todavía no había llegado internet a nuestros días», el Departamento de Consultas idiomáticas de la Academia atendía telefónicamente y respondía en el momento. «Podían ser dudas ortográficas, sintácticas, morfológicas. Siempre había alguien del otro lado que respondía en el momento. Podía pasar, aunque era muy raro, que la persona no supiera la respuesta, en ese caso, consultaba con alguien y la respuesta llegaba en apenas unos minutos», recuerda.
—¿Qué significa para vos este ingreso a la Academia?
—Un día, escribí el teléfono en el margen superior del pizarrón de un curso de secundaria. Ah, sí, profe, dijo un alumno, y usted cree que nos van a contestar. Claro, es un servicio de la Academia. Pero nosotros somos unos pibes de secundaria. Cada tanto, volvía a escribir el teléfono en el pizarrón, si tienen dudas llamen. Hasta que una mañana antes de empezar la clase un alumno contó que se había animado a llamar, que lo atendieron muy bien y resolvieron sus dudas. Los alumnos se fueron animando de a poco, y cuando tenían dudas en algún trabajo práctico que estaban haciendo para Lengua o para otra materia. El primer día que participé de las sesiones, apenas entré al lugar, recordé esas escenas, sobre todo por la calidez con la que me recibieron.
[…] —Titulaste tu discurso en homenaje a Alejandra Pizarnik, «Palabras de este mundo». Te postuló Esther Cross. ¿Tu ingreso es una suerte de renovación, en algún punto, para traer más voces y puntos de vista femeninos a un mundo (también el académico) bastante masculino?
—Pizarnik es una poeta que sigue escribiendo para los jóvenes. No pasa eso con cualquier poeta. Pizarnik atraviesa generaciones, épocas, todo. Adolescentes indiferentes a la lectura, ni hablar de la poesía, se sienten conmovidos. Cómo no tomar sus palabras para un título de un texto tan importante de leer para mí. En la Argentina hay muchas escritoras que admiro, Libertad Demitrópulos, a quien también invité a mis clases de Literatura del secundario; Griselda Gambaro; Laura Galarza. La lista sería larguísima. Para mí fue una alegría que me presentara Esther Cross, que es sin duda una de las mejores escritoras actuales.
Leer el artículo completo en Clarín.
|
|