| |
Su relato recorre los primeros años y pone en valor el legado de aquellas mujeres que participaron activamente en su construcción.

Mabel en su recepción en la Academia Argentina de Letras. Miembro correspondiente por Córdoba
Universidad Católica de Córdoba — En el marco del Día Internacional de la Mujer y el aniversario número 70 de nuestra Universidad conversamos con Mabel Brizuela [académica correspondiente de la AAL con residencia en Córdoba], una referente de la carrera de Letras y continuadora de la trayectoria académica de Lila Perrén, una mujer clave en los inicios de la Universidad Católica de Córdoba (UCC).
¿Qué recuerda especialmente de aquella época?
Ingresé a la UCC en 1965 para estudiar Letras Modernas. Era entonces una universidad joven y pujante. La Facultad de Filosofía y Humanidades contaba con las carreras de Letras —clásicas y modernas—, Historia, Filosofía y Psicología.
Desde 1966 funcionó en un antiguo convento de la calle Buchardo, en barrio Pueyrredón, un amplio espacio que compartíamos con la Facultad de Derecho.
Fueron años muy importantes, decisivos en mi formación académica y personal. Logré conciliar mis dos vocaciones: las letras, con profesores de excelencia, y el teatro. Integré durante varios años el elenco estudiantil del Teatro Ensayo de la UCC. Ensayábamos en Trejo al finalizar las clases, al igual que el Coro de la UCC. Era una verdadera comunidad creativa, artística y universitaria.
Ser mujer en los primeros años de la Universidad seguramente implicó desafíos particulares. ¿Cuáles fueron?
En esos primeros años las dificultades —burocráticas, financieras o de infraestructura— eran propias de una universidad en formación y afectaban tanto a mujeres como a hombres. Es cierto que en nuestra facultad había mayoría de mujeres, pero todas estaban profundamente comprometidas con el proyecto universitario. Esa convicción hacía que no hubiera obstáculo que se les resistiera.
¿Qué recuerda de Lila Perrén no solo como académica, sino como mujer pionera en ese contexto histórico?
Lila Perrén de Velasco fue quien me recibió en la entrevista de ingreso. Desde entonces —y durante más de cincuenta años— fue mi maestra, mi guía y un modelo de mujer comprometida desde la fe, participativa y generosa.
No solo heredé su linaje intelectual y moral, sino también su cátedra de Literatura Española Contemporánea en la UNC, que sostuve con su impronta durante 42 años, hasta ser designada Profesora Emérita.
¿Qué transformaciones ha visto en el lugar que ocupan las mujeres dentro de la vida universitaria?
Durante mis años en la UCC, las mujeres fueron el eje de mi formación. Estuvieron presentes tanto en la docencia como en la gestión universitaria. Creo que existe una continuidad en la ocupación de esos espacios y roles. Tal vez hoy destacaría un mayor desarrollo del campo de la investigación […].
Seguir leyendo el artículo en la página de la UCC.
|
|