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Investigadores logran identificar una pauta temporal intrínseca en centenas de idiomas que trasciende culturas, tradiciones y fronteras geográficas, abriendo nuevas preguntas sobre la organización biológica del lenguaje oral mundial.

La diversidad lingüística mundial refleja una complejidad cultural con más de siete millenguas vivas y cientos de idiomas oficiales reconocidos. (Imagen Ilustrativa Infobae).
Bautista Salaverri, en Infobae — En la actualidad, la diversidad lingüística es un reflejo de la complejidad cultural y social de la humanidad. Se estima que existen alrededor de siete mil lenguas vivas en el planeta, aunque solo una fracción de ellas cuenta con reconocimiento oficial en sus respectivos países o regiones.
Según la base de datos Ethnologue, utilizada como referencia por organismos internacionales, existen ciento noventa y cinco países y más de un centenar de idiomas con estatus oficial en distintas naciones, desde el inglés, el español y el francés hasta lenguas menos difundidas como el swahili, el birmano o el quechua. Esta multiplicidad abarca familias lingüísticas, alfabetos y sistemas de escritura muy diversos, lo que subraya la riqueza de la comunicación humana.
A pesar de las aparentes diferencias (en la entonación del francés, los tonos del mandarín o la cadencia del inglés), recientes investigaciones científicas revelan que todos comparten un ritmo oculto. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) demostró que la estructura del habla, más allá de palabras y sílabas, sigue una cadencia interna: unidades de entonación que se repiten de manera regular en cada lengua analizada. Este hallazgo sugiere la existencia de un pulso biológico común a toda la humanidad, capaz de organizar y facilitar la comprensión incluso entre personas que no comparten el mismo idioma.
Este descubrimiento ha marcado un hito en la comprensión científica del lenguaje. Un equipo de investigadores, liderado por Maya Inbar, Eitan Grossman y Ayelet N. Landau de la Universidad Hebrea de Jerusalén, analizó seiscientos sesenta y ocho grabaciones de habla espontánea provenientes de cuarenta y ocho idiomas distintos, distribuidos en veintisiete familias lingüísticas y todos los continentes. El estudio, publicado en PNAS en agosto de 2025, evitó trabajar con frases leídas en laboratorio y se centró en el habla real y cotidiana.
El análisis de estas grabaciones permitió identificar que, pese a la enorme diversidad de sonidos, gramáticas y estilos, todas las lenguas presentan una estructura temporal común: las llamadas unidades de entonación (IUs), que emergen a un ritmo constante de baja frecuencia.
Específicamente, estas unidades aparecen con una regularidad promedio de 0,6 Hz, lo que equivale a una IU cada 1,6 segundos. Este patrón apenas varía según la edad o el sexo, lo que refuerza la idea de un fenómeno biológico más que cultural […].
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