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Apreciaciones sobre un hombre que piensa el mundo.

Crédito: Facundo Pardo.
Christian Masello, en El Cordillerano — Santiago Kovadloff [académico de número de la AAL], en los últimos años, a partir de algunos pasos por el sur, vinculados con disertaciones enmarcadas en encuentros organizados por Consenso Patagonia, ha transformado en huella su pensamiento. Es decir, en la región, su palabra se tornó testimonio y visión. Y cuando aquí se escribe la palabra «visión», la intención es aludir a cierto aire profético, pero no el de un «mago» que va por ahí exponiendo sentencias que difícilmente se cumplan (o, en cualquier caso, para tiempos tan futuros que los presentes dudosamente sepan si se efectivizarán o no). Lo del semblante de profeta viene a cuenta de su don de análisis para, en base a la actualidad y las posibles decisiones que se tomen, vislumbrar posibles mañanas.
Las certezas que lo pueblan son inequívocas: si alguien comete un delito, es un delincuente; si se actúa del modo correcto, se trata de una persona de bien. Pero son las incertidumbres las que lo llevan a bucear en sus pensamientos. Toma el camino de la Filosofía como reflexión continua. Su «yo» sufre el mundo. O sea, aquello que lo rodea no le es ajeno. Pero no olvida su individualidad, su «ser» persona. Y tiene una cualidad que no abunda: saber pensar ese mundo al que sufre.
Si uno jugara a mentalizar una escultura que lo representara, podría llegar a concebir una mezcla de la obra El pensador, de Auguste Rodin, con el Moisés creado por Miguel Ángel. Así, la concepción de ese hombre meditando que ideó el escultor francés remite a la idea de un Kovadloff frente a su escritorio, en una continua reflexión. En tanto, de la figura que concibió el italiano renacentista, puede tomarse, por un lado, la carga de terribilitá en la mirada, tal la expresión que suele utilizarse para definir la gravitación dramática en la creación de mármol, que en el argentino se puede referenciar en la profundidad de sus ojos detrás de los lentes al atisbar probables peligros venideros. También, del Moisés, claro, es factible ir a las Tablas de la Ley, no para identificarlas como la expresión divina, sino por el hecho fáctico de la escritura. En definitiva, Kovadloff como el hombre que reflexiona y pone en tinta sus cavilaciones.
Los últimos libros que publicó tienen sabor a despedida, pero una despedida consciente, que tampoco busca la prontitud, sino que simplemente desea que, cuando el momento de decir adiós llegue, aún lo encuentre sediento de creación […].
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- VIDEO: Santiago Kovadloff: «Uno no tiene una vocación, la vocación lo tiene a uno»
Derecho a la Pasión — Tuvimos una conversación inolvidable con Santiago Kovadloff. Una charla de esas que siguen resonando en mente y corazón por varios días. Nos visitó el escritor, el poeta, el pensador. Hablamos en profundidad de lo que suscitan las vocaciones y del costo de no seguirlas. Del vínculo de pareja y el cultivo de las propias pasiones. Apareció la conciencia del tiempo y la aceptación de los límites. Reflexionamos sobre la aventura de pensar y nos sorprendimos como la visión de Kovadloff sobre la Inteligencia Artificial. Nos dejamos sorprender por lo extraordinario de una conversación en la que se generó un espacio íntimo y de confianza donde la palabra dio cauce al encuentro. El episodio terminó con un regalo. Santiago recita su poema «El piano» y Darío Jalfin lo musicaliza en vivo. Un espectáculo aparte.
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