| |
El trabajo de la Universidad de Viena sugiere que los sonidos agradables favorecen la memorización. Cómo este hallazgo podría ser determinante ante nuevas ideas para la educación, la publicidad y la comprensión del lenguaje.

La investigación abre nuevas preguntas sobre si la belleza fonética impulsa la memoria o si la memoria determina qué sonidos consideramos bellos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Nicolás Sturtz, en Infobae — La forma en que percibimos los sonidos va más allá de lo estético: influye en lo que memorizamos y recordamos. Un estudio reciente de la Universidad de Viena, publicado en PLOS One, revela que la sonoridad de las palabras no solo tiene valor artístico, sino que puede incidir en la enseñanza, la publicidad y en la evolución del lenguaje mismo. ¿Por qué algunas palabras se nos quedan grabadas con más facilidad? La respuesta podría estar en su belleza fonética.
El equipo dirigido por la lingüista Theresa Matzinger reunió a 100 participantes de habla inglesa para desarrollar un experimento centrado en la percepción de la sonoridad. Los investigadores crearon pseudopalabras, como clisious o drikious, diseñadas a partir de criterios fonéticos y la jerarquía de fonemas de Cristal. Estas palabras inventadas se distribuyeron en tres grupos: agradables, neutrales y desagradables.
Durante la prueba, los voluntarios escucharon y leyeron cada una de estas palabras, debieron memorizarlas y, después, tratar de recordarlas. Al final, cada participante calificó la belleza de las pseudopalabras, permitiendo así medir cómo influye la percepción estética del sonido en la capacidad de retener información. El diseño experimental buscó aislar el factor de la belleza sonora, excluyendo cualquier asociación semántica previa.
Los datos obtenidos mostraron que las palabras recordadas con mayor frecuencia coincidían con aquellas que los propios participantes consideraron más bellas. Sin embargo, Theresa Matzinger señala que esta correlación no siempre coincidía con la selección inicial de los expertos, lo que refleja la naturaleza subjetiva de la belleza fonética y la posibilidad de diferencias entre especialistas y audiencia general […].
Seguir leyendo el artículo en Infobae.
|
|